"Bravo, aquí nos tenéis... ¡Somos la Q'66!" Con este lema comenzó hace unos meses una iniciativa que ha culminado en una jornada inolvidable para toda una generación de infanteños e infanteñas.
A comienzos de este año surgió la idea de reunir a todas las personas nacidas en 1966 para celebrar un acontecimiento muy especial: la llegada a los 60 años. Lo que comenzó como una propuesta impulsada por uno de los quintos fue tomando forma hasta que, el 13 de marzo de 2026, se celebró la primera reunión organizativa, en la que participaron 17 personas, con una representación prácticamente equilibrada entre hombres y mujeres.
A partir de ese momento comenzó un intenso trabajo para localizar y contactar con todos los nacidos en 1966, tanto los que continúan viviendo en Villanueva de los Infantes como aquellos que, por diferentes circunstancias, residen fuera del municipio. El objetivo era tan sencillo como ilusionante: volver a reunir a una generación que compartió infancia, juventud y buena parte de la historia reciente del pueblo.
Este pasado fin de semana, 32 compañeros y compañeras se dieron cita en los Salones El Paseo para celebrar juntos una fecha tan significativa. Fue una jornada marcada por la emoción, los abrazos, las sonrisas y los recuerdos, en la que también hubo un sentido homenaje para quienes ya no están entre nosotros, pero siguen muy presentes en la memoria y el corazón de toda la quinta.
La generación de 1966 ha sido testigo privilegiado de algunos de los acontecimientos que más han transformado el mundo contemporáneo. Nacieron en plena década de los sesenta y crecieron viendo cómo el ser humano llegaba a la Luna en 1969, fueron jóvenes durante la Transición Española y la aprobación de la Constitución de 1978, presenciaron la caída del Muro de Berlín en 1989, vivieron la llegada de Internet y la revolución digital, afrontaron la pandemia de la COVID-19 y hoy contemplan una nueva transformación marcada por el auge de la Inteligencia Artificial.
Seis décadas de cambios históricos, sociales y tecnológicos que también han acompañado sus propias vidas, construyendo una generación que ha sabido adaptarse a un mundo en constante evolución.
No pudieron asistir todos los que forman parte de esta quinta, pero sí estuvieron todos los que pudieron hacerlo. Y eso fue suficiente para que afloraran las anécdotas de la infancia, los recuerdos del colegio, las pandillas, las fiestas, los primeros sueños y tantas historias compartidas que permanecen intactas a pesar del paso del tiempo.
El ambiente vivido durante toda la jornada fue un fiel reflejo del cariño que sigue uniendo a esta generación. Las conversaciones parecían haber quedado simplemente en pausa durante unos años, las risas volvieron a escucharse con la misma complicidad de siempre y los recuerdos fueron ocupando cada rincón del salón, demostrando que hay vínculos que el tiempo nunca consigue romper.
Porque los años pasan, las vidas cambian y los caminos toman direcciones diferentes, pero existen amistades y recuerdos que permanecen para siempre. Encuentros como este demuestran que siempre merece la pena detenerse, mirar atrás, reencontrarse con quienes formaron parte de nuestra historia y celebrar, sencillamente, el privilegio de seguir compartiendo la vida.
La Quinta del 66 ha demostrado que cumplir sesenta años no es solo una cifra. Es la oportunidad de celebrar todo lo vivido, agradecer el camino recorrido y seguir creando nuevos recuerdos junto a quienes compartieron una de las etapas más importantes de la vida.
Enhorabuena a la Quinta del 66 de Villanueva de los Infantes por hacer posible este emotivo reencuentro y por recordar que la amistad, la memoria y el sentimiento de pertenencia a un pueblo siguen siendo capaces de reunir, seis décadas después, a toda una generación.
¡Felicidades a todos y que nunca falten motivos para volver a encontrarse y celebrar la vida!
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