Fallece a los 89 años Antonio García-Bellido y García de Diego, figura esencial de la genética del desarrollo.
El mundo de la ciencia en España despide a uno de sus grandes maestros. Antonio García-Bellido y García de Diego, genetista de referencia internacional, Premio Príncipe de Asturias y miembro de prestigiosas academias científicas, falleció el 10 de noviembre de 2025, a los 89 años de edad. La noticia fue confirmada por el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC), donde desarrolló buena parte de su carrera investigadora y desde donde impulsó algunos de los avances más determinantes de la biología contemporánea.
García-Bellido deja un legado monumental. Sus investigaciones revolucionaron la biología del desarrollo al identificar mecanismos genéticos que determinan la organización de los organismos y las denominadas “fronteras invisibles” entre células y tejidos. Su trabajo —pionero, influyente y audaz— definió conceptos que hoy se estudian en universidades de todo el mundo y situó a la ciencia española en la vanguardia internacional.
Una herencia intelectual vinculada al Campo de Montiel
El genetista nació el 30 de abril de 1936 y pertenecía a una familia marcada por la excelencia académica. Era hijo del eminente arqueólogo Antonio García y Bellido, nacido el 10 de febrero de 1903 en Villanueva de los Infantes, en pleno Campo de Montiel. Desde esa tierra cargada de historia y tradición humanística, el padre inició un camino que lo convertiría en uno de los arqueólogos españoles más influyentes del siglo XX.
García y Bellido, profundo conocedor de la Antigüedad clásica, desempeñó un papel determinante en el desarrollo de la arqueología hispano-romana. Aunque su trayectoria lo llevó por toda España y por numerosos enclaves del Mediterráneo, jamás dejó de evocar sus raíces manchegas. Falleció el 26 de septiembre de 1972 en Madrid, pero su nombre sigue vivo en su localidad natal, en el Campo de Montiel y en las instituciones académicas del país.
El vínculo familiar con Villanueva de los Infantes se mantiene vivo también a través del Centro de Educación Infantil y Primaria Antonio García Bellido, que honra desde sus aulas el legado intelectual de esta saga de investigadores.
Ciencia con impacto global
La aportación del hijo, Antonio García-Bellido, transformó la genética moderna. Sus estudios con Drosophila melanogaster establecieron principios que hoy son esenciales para comprender cómo se forman los organismos y cómo las células adquieren funciones diferenciadas. Su visión —profunda, sistemática y siempre abierta al debate— lo convirtió en referente para varias generaciones de científicos.
Su pertenencia a academias como la European Molecular Biology Organization (EMBO) o la Academia Alemana Leopoldina, así como los numerosos premios que recibió a lo largo de su trayectoria, acreditan la dimensión internacional de su figura.
Un legado que trasciende disciplinas y territorios
Así como el padre iluminó el pasado excavando civilizaciones, el hijo iluminó los mecanismos íntimos de la vida. Ambos, desde campos distintos, dedicaron su existencia a ampliar el conocimiento humano. Y ambos lo hicieron llevando consigo, de un modo u otro, la impronta de sus raíces manchegas.
Hoy, el Campo de Montiel —y especialmente Villanueva de los Infantes— recuerda con orgullo el origen de una familia que ha dejado una huella indeleble en la arqueología, en la genética y en la historia intelectual de España.
Despedida
España pierde a un científico excepcional; la comunidad investigadora, a un mentor y a un visionario; y el Campo de Montiel, a un descendiente brillante cuya obra, aunque universal, nunca dejó de estar unida a sus raíces. El nombre de Antonio García-Bellido se suma así al de su padre, Antonio García y Bellido, como parte de una misma tradición de sabiduría, rigor y búsqueda incansable del conocimiento.
Dos vidas, dos disciplinas, un mismo legado perdurable.
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