ads top

𝐋𝐢𝐦𝐩𝐢𝐞𝐳𝐚 𝐝𝐞 𝐫𝐢́𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐂𝐚𝐦𝐩𝐨 𝐝𝐞 𝐌𝐨𝐧𝐭𝐢𝐞𝐥

𝐋𝐢𝐦𝐩𝐢𝐞𝐳𝐚 𝐝𝐞 𝐫𝐢́𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐂𝐚𝐦𝐩𝐨 𝐝𝐞 𝐌𝐨𝐧𝐭𝐢𝐞𝐥: 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐥𝐚 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐲 𝐞𝐥 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐨 𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚𝐥

Cada cierto tiempo se repite en nuestros pueblos el mismo debate: los ríos están sucios y nadie los limpia. Frente a esta queja aparece otra postura que defiende que los cauces no deben tocarse porque la vegetación y la fauna necesitan protección. Como ocurre en muchas cuestiones ambientales, la realidad se sitúa en un punto intermedio.
El Campo de Montiel está atravesado por una red de ríos y arroyos que forman parte de su identidad natural: el Jabalón, el Azuer, el Guadalén, el Oregón, el Tortillo, el Cañamares, el río Villanueva y multitud de pequeños cauces estacionales. Todos ellos cumplen una función ecológica, paisajística y también social. Mantenerlos en buen estado es una obligación colectiva.


¿𝐐𝐮𝐞́ 𝐬𝐢𝐠𝐧𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚 𝐫𝐞𝐚𝐥𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 “𝐥𝐢𝐦𝐩𝐢𝐚𝐫 𝐮𝐧 𝐫𝐢́𝐨”?
El problema surge porque bajo la palabra “limpieza” se meten actuaciones muy distintas. No es lo mismo realizar un mantenimiento responsable que llevar a cabo intervenciones agresivas que pueden dañar gravemente el ecosistema.
Se considera mantenimiento responsable retirar basura y escombros, eliminar tapones de ramas y troncos que se acumulan en puentes y pasos, limpiar puntos conflictivos en tramos urbanos o controlar especies invasoras. Estas actuaciones son necesarias para evitar problemas de salubridad y para prevenir desbordamientos cuando llegan episodios de lluvias intensas.
Sin embargo, desbrozar por completo la ribera, dragar el cauce de forma generalizada, introducir maquinaria pesada sin criterio técnico o intentar “canalizar” un río para que parezca una acequia son actuaciones que, además de perjudicar a la naturaleza, suelen requerir autorizaciones administrativas y estudios previos.
𝐋𝐚 𝐯𝐞𝐠𝐞𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐫𝐢𝐛𝐞𝐫𝐚 𝐧𝐨 𝐞𝐬 𝐬𝐮𝐜𝐢𝐞𝐝𝐚𝐝
En ríos como el Jabalón o el Azuer, y también en otros más modestos como el Oregón, el Tortillo, el Cañamares o el río Villanueva, la vegetación que crece en las orillas cumple funciones esenciales. Las raíces sujetan el terreno y evitan erosiones, la sombra regula la temperatura del agua, se crean refugios para aves y fauna y se mejora la calidad ambiental del entorno.
Por eso, un río sano no es un río pelado y desprovisto de vida. Un cauce natural necesita árboles, matorral y biodiversidad para mantener su equilibrio.


𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐢́ 𝐡𝐚𝐲 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐢𝐦𝐩𝐢𝐚𝐫: 𝐥𝐚 𝐛𝐚𝐬𝐮𝐫𝐚
Lo que no admite discusión es la presencia de residuos en nuestros ríos. Plásticos, latas, restos de obra, muebles abandonados, neumáticos o vertidos incontrolados nada tienen que ver con la naturaleza. Son simplemente señales de incivismo y abandono.
En distintos puntos del Jabalón a su paso por municipios del Campo de Montiel, en tramos del Azuer o en cauces más pequeños como el Tortillo o el Cañamares, es frecuente encontrar acumulaciones de basura que, mezcladas con restos vegetales, generan auténticos tapones. En estos casos la intervención es necesaria y urgente.
𝐂𝐨𝐦𝐩𝐞𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐲 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐬𝐚𝐛𝐢𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝𝐞𝐬
Otro aspecto que conviene aclarar es quién debe actuar. Los ríos y arroyos forman parte del Dominio Público Hidráulico, por lo que su gestión depende principalmente de la Confederación Hidrográfica correspondiente. Los ayuntamientos suelen encargarse de los tramos urbanos o de puntos especialmente sensibles, pero cualquier actuación que implique modificar el cauce o utilizar maquinaria requiere autorización.
Este marco legal explica por qué muchas veces la ciudadanía tiene la sensación de que “nadie limpia”: no se trata de desinterés, sino de que no se puede intervenir de cualquier forma ni sin permisos.


𝐒𝐞𝐧𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐮́𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐫𝐢́𝐨𝐬
Aplicado a nuestra comarca, el mensaje es claro. Debemos proteger la vegetación y la fauna del Jabalón, del Azuer, del Guadalén o del río Villanueva, pero al mismo tiempo es imprescindible mantener limpios los arroyos como el Oregón, el Tortillo o el Cañamares, especialmente en tramos urbanos y zonas de paso.
Defender el medio ambiente no significa mirar hacia otro lado cuando un cauce se convierte en un vertedero. Y limpiar un río no debe equivaler nunca a arrasar con todo lo que crece en sus orillas.
𝐔𝐧𝐚 𝐭𝐚𝐫𝐞𝐚 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨𝐬
Además de la responsabilidad de las administraciones, la ciudadanía tiene un papel fundamental. No arrojar residuos a los cauces, avisar cuando se detecten puntos peligrosos, participar en campañas de limpieza voluntaria y respetar la ribera son gestos sencillos que ayudan a conservar nuestros ríos.
El Jabalón, el Azuer, el Guadalén, el Villanueva, el Oregón, el Tortillo y el Cañamares son parte del corazón del Campo de Montiel. Cuidarlos es cuidar nuestro patrimonio natural y el legado que dejaremos a las próximas generaciones.
La solución pasa por un equilibrio sensato: ni abandono, ni destrozo; simplemente mantenimiento responsable y respeto por la naturaleza.
𝑁𝑜𝑡𝑎 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙: 𝐸𝑠𝑡𝑒 𝑒𝑠 𝑢𝑛 𝑎𝑟𝑡𝑖́𝑐𝑢𝑙𝑜 𝑝𝑒𝑟𝑖𝑜𝑑𝑖́𝑠𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝑑𝑖𝑣𝑢𝑙𝑔𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜 𝑒𝑙𝑎𝑏𝑜𝑟𝑎𝑑𝑜 𝑐𝑜𝑛 𝑐𝑎𝑟𝑎́𝑐𝑡𝑒𝑟 𝑖𝑛𝑓𝑜𝑟𝑚𝑎𝑡𝑖𝑣𝑜 𝑦 𝑝𝑒𝑑𝑎𝑔𝑜́𝑔𝑖𝑐𝑜. 𝑁𝑜 𝑠𝑒 𝑡𝑟𝑎𝑡𝑎 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑐𝑜𝑚𝑢𝑛𝑖𝑐𝑎𝑑𝑜 𝑜𝑓𝑖𝑐𝑖𝑎𝑙 𝑛𝑖 𝑑𝑒 𝑢𝑛 𝑑𝑜𝑐𝑢𝑚𝑒𝑛𝑡𝑜 𝑡𝑒́𝑐𝑛𝑖𝑐𝑜. 𝐶𝑜𝑚𝑜 𝑐𝑢𝑎𝑙𝑞𝑢𝑖𝑒𝑟 𝑝𝑢𝑏𝑙𝑖𝑐𝑎𝑐𝑖𝑜́𝑛 𝑝𝑟𝑜𝑝𝑖𝑎, 𝑝𝑢𝑒𝑑𝑒 𝑐𝑜𝑛𝑡𝑒𝑛𝑒𝑟 𝑒𝑟𝑟𝑎𝑡𝑎𝑠 𝑜 𝑝𝑜𝑠𝑖𝑏𝑙𝑒𝑠 𝑖𝑚𝑝𝑟𝑒𝑐𝑖𝑠𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠. 𝑃𝑎𝑟𝑎 𝑢𝑛 𝑚𝑎𝑦𝑜𝑟 𝑟𝑖𝑔𝑜𝑟, 𝑝𝑎𝑟𝑎 𝑟𝑒𝑎𝑙𝑖𝑧𝑎𝑟 𝑡𝑟𝑎́𝑚𝑖𝑡𝑒𝑠, 𝑎𝑐𝑡𝑢𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝑜 𝑟𝑒𝑠𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟 𝑑𝑢𝑑𝑎𝑠 𝑐𝑜𝑛𝑐𝑟𝑒𝑡𝑎𝑠 𝑠𝑜𝑏𝑟𝑒 𝑙𝑖𝑚𝑝𝑖𝑒𝑧𝑎 𝑑𝑒 𝑐𝑎𝑢𝑐𝑒𝑠, 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑒𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑠 𝑜 𝑛𝑜𝑟𝑚𝑎𝑡𝑖𝑣𝑎, 𝑠𝑒 𝑟𝑒𝑐𝑜𝑚𝑖𝑒𝑛𝑑𝑎 𝑐𝑜𝑛𝑠𝑢𝑙𝑡𝑎𝑟 𝑠𝑖𝑒𝑚𝑝𝑟𝑒 𝑙𝑎𝑠 𝑓𝑢𝑒𝑛𝑡𝑒𝑠 𝑜𝑓𝑖𝑐𝑖𝑎𝑙𝑒𝑠: 𝐶𝑜𝑛𝑓𝑒𝑑𝑒𝑟𝑎𝑐𝑖𝑜𝑛𝑒𝑠 𝐻𝑖𝑑𝑟𝑜𝑔𝑟𝑎́𝑓𝑖𝑐𝑎𝑠 𝑦 𝑜𝑟𝑔𝑎𝑛𝑖𝑠𝑚𝑜𝑠 𝑝𝑢́𝑏𝑙𝑖𝑐𝑜𝑠 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑒𝑡𝑒𝑛𝑡𝑒𝑠.
Compartir en Google Plus

Sobre Los 23 del Campo de Montiel

Los 23 del Campo de Montiel es un medio de prensa digital que difunde, informa y recopila información y noticias de interés de los 23 municipios que forman esta comarca, históricamente hablando, aunque también hablaremos de otros municipios. El propósito y objetivo de esta web, es mantener informados a todos los campomontieleños y viajeros, de todo lo relacionado con el Campo de Montiel, y a su vez, de difundir la riqueza de esta tierra, cultura, tradiciones, gastronomía y sobre todo la amabilidad y simpatía de su gente.

0 comentarios:

Publicar un comentario