El Castillo de San Polo: la fortaleza olvidada de Montiel
Cuando se habla del patrimonio medieval de Montiel, el protagonismo suele recaer en el imponente Castillo de la Estrella. Sin embargo, a escasa distancia de la localidad, sobre el conocido Cerro de San Polo, existió otra fortaleza hoy prácticamente desaparecida, pero de gran importancia histórica: el Castillo de San Polo o San Pablo.
Las ruinas del castillo se localizan sobre un cerro situado a unos dos kilómetros de Montiel, en la provincia de Ciudad Real, dominando visualmente el entorno y, especialmente, el cerro donde se alza el castillo principal.
Orígenes del enclave
La tradición histórica señala que en el Cerro de San Polo ya existía una fortaleza de origen árabe, posiblemente construida en el siglo IX, que con el paso del tiempo fue perdiendo importancia. Hacia el año 1400, este primer recinto se encontraba prácticamente derrumbado.
El lugar, no obstante, volvería a cobrar relevancia durante las campañas de la Reconquista cristiana en el Campo de Montiel.
El castillo cristiano y el asedio de Montiel
En el primer cuarto del siglo XIII, los caballeros de la Orden de Santiago levantaron una nueva fortificación en este cerro, probablemente en el año 1214, con un objetivo estratégico muy concreto: facilitar el asedio al Castillo de Montiel, que continuaba resistiendo en manos musulmanas.
En un primer momento, la ofensiva cristiana se había organizado desde el cercano Castillo de Torres de Xoray (Eznavexore), conquistado ese mismo año. Sin embargo, la dureza de la resistencia musulmana obligó a la Orden a construir una fortaleza avanzada prácticamente frente a Montiel, desde donde se garantizaba la seguridad del ejército sitiador y se controlaban los movimientos en la zona.
A pesar de ello, la conquista no fue inmediata, y Montiel no caería definitivamente en manos cristianas hasta después de 1220.
Características del castillo
El Castillo de San Polo fue levantado aprovechando al máximo la orografía del terreno. Tenía una planta alargada, con un perímetro aproximado de 380 metros, y se asentaba sobre un cerro cuyas paredes fueron trabajadas artificialmente para aumentar su verticalidad, funcionando como un auténtico foso natural defensivo.
Tras perder su función militar, el castillo entró en un progresivo abandono y quedó definitivamente despoblado en el siglo XVI.
Restos conservados en la actualidad
Hoy en día no se conservan restos visibles de murallas, pero sí pueden identificarse diversos elementos excavados en la roca que permiten intuir la organización del recinto:
- cavidades que podrían corresponder a corrales para caballos,
- una estancia donde se cree que se alzaba una torre,
- una especie de granero,
- restos de una cámara subterránea,
- un aljibe de unos cinco metros de profundidad,
- y un silo circular, de aproximadamente un metro de diámetro.
Aunque escasos, estos vestigios convierten el cerro en un enclave de gran interés histórico y arqueológico.
Acceso al cerro
Para llegar a las ruinas del Castillo de San Polo es necesario partir desde el monolito dedicado al rey Pedro I, caminar a través de un campo de cultivo y posteriormente subir monte a través, ya que no existe un camino señalizado hasta la cima.
El monolito de Pedro I
A los pies del cerro se alza un monumento conmemorativo dedicado a Pedro I de Castilla, que recuerda el lugar donde el monarca fue asesinado en 1369 por su hermanastro Enrique II de Trastámara. Este episodio, decisivo para la historia de Castilla, está profundamente ligado a Montiel y a su entorno.
Un lugar para la memoria histórica
El Castillo de San Polo es hoy un ejemplo de esos enclaves olvidados que, pese a su discreta apariencia, desempeñaron un papel fundamental en la historia medieval del Campo de Montiel. Su visita permite comprender mejor el contexto del asedio de Montiel y la compleja red defensiva que se articuló en esta comarca durante la Reconquista.
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