En los pueblos del Campo de Montiel las tortas de San Antón forman parte de una tradición muy arraigada ligada al 17 de enero, festividad de San Antonio Abad, protector de los animales y del mundo rural.
Aunque cada localidad tiene sus matices, en esencia se trata de unas tortas sencillas, humildes, nacidas del pan de casa y de los productos básicos de la despensa: harina, agua, aceite de oliva, sal… y poco más. En algunos pueblos se les añade anís en grano, matalahúva o incluso un toque de aguardiente; en otros, azúcar o miel por encima si se quieren algo más dulces. Hay versiones saladas y otras ligeramente dulces, pero todas comparten ese aire rústico y campesino.
Lo verdaderamente importante no es solo la receta, sino el ritual:
Las tortas se elaboran en casas particulares o por hermandades y asociaciones.
Se llevan a bendecir el día de San Antón, junto con los animales. Antiguamente se bendecían mulas, burros, caballerías, ovejas o perros de labor; hoy se ven sobre todo mascotas.
Tras la bendición, se reparten entre los vecinos como símbolo de protección, salud y buena fortuna para el año. En muchos lugares se guardaba un trozo en casa “para que no faltara el pan”.
En muchos pueblos la fiesta suele completarse con:
- Hogueras de San Antón en plazas y barrios.
- Reuniones vecinales alrededor del fuego, asando chorizos, sardinas o tocino.
- Juegos tradicionales, cantos populares y, en algunos casos, rifas o subastas.
- Reparto de tortas y, a veces, de caridad para los más necesitados, recordando el origen solidario de la celebración.
Las tortas de San Antón no son solo un dulce o un pan: son un símbolo del invierno en la Mancha, del fuego compartido, del cuidado de los animales y de la vida comunitaria. Representan esa cultura popular que une lo religioso con lo cotidiano, lo espiritual con lo agrícola, y que en el Campo de Montiel sigue viva gracias a la memoria de los mayores y al empeño de muchos pueblos por conservarla.
𝐑𝐞𝐜𝐞𝐭𝐚 𝐲 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐦𝐞𝐧𝐝𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬:
Te indicamos los ingredientes principales, aunque pueden variarse según las zonas y los gustos...
- 500 gr de harina de todo uso.
- 1/2 sobre de levadura.
- 2 cucharaditas de azúcar.
- 270 ml de zumo de naranja o agua.
1.- En un bol se pone la harina mezclada con la levadura, el azúcar y el zumo de naranja.
2.- Amasamos bien durante aproximadamente 7 minutos.
3.- Formamos una bola. Si vemos que la masa se ha quedado muy dura, es decir, poco elástica, ponemos un poquito de agua. Y si vemos que se queda demasiado pegajosa, ponemos un poquito más de harina.
4.- Dejamos bien tapada en un sitio cálido durante aprox. 1 hora.
5.- Cuando nuestra masa haya subido, vamos cogiendo parte de la masa y hacemos unas bolas.
6.- Cogemos la bola y la aplanamos y estiramos hasta dejarla de 1 cm de ancho aprox. Se puede utilizar el rodillo para ayudarnos a aplanarlas pero luego hay que seguir con la mano.
7.- Ponemos una sartén grande con bastante aceite y cuando esté bien caliente vamos echando las tortillas una a una para que no se peguen entre si.
8.- Las sacamos a un papel absorbente y después pasamos a un plato que tendremos lleno de azúcar y las rebozamos en él. Y con esto y un poco de cariño ya las tenemos listas.
Ahora preparamos unas tazas de chocolate y a disfrutar de este apetitoso manjar.
¡¡Viva San Antón!!
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