𝐋𝐚 𝐌𝐨𝐫𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐝𝐞 𝐕𝐚𝐫𝐠𝐚𝐬: 𝐡𝐨𝐬𝐩𝐢𝐭𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐦𝐚𝐧𝐜𝐡𝐞𝐠𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐦𝐚́𝐬 𝐝𝐞 𝐜𝐢𝐧𝐜𝐨 𝐬𝐢𝐠𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚.
En pleno corazón del Campo de Montiel, en el centro histórico de Villanueva de los Infantes, se encuentra uno de esos lugares que no se visitan, sino que se viven. La Morada de Juan de Vargas es mucho más que un hotel rural con encanto: es una casa con alma, un refugio donde la historia, la calma y el trato humano se dan la mano.
Desde el primer momento, el viajero percibe que aquí las cosas se hacen con mimo. La Morada respira serenidad, elegancia y tradición. Cada estancia invita a bajar el ritmo, a mirar con atención, a dejarse envolver por esa Mancha sosegada y auténtica que tanto enamora.
El edificio fue construido a principios del siglo XVI por Juan de Vargas y, a lo largo del tiempo, albergó a importantes linajes infanteños como los Bustos o los Fernández Buenache. En 2002 comenzó una nueva etapa cuando Amparo y Ramón lo adquirieron y emprendieron una restauración tan ambiciosa como respetuosa. Tras casi tres años de trabajo minucioso, el hotel abrió sus puertas en marzo de 2005.
El resultado es una joya patrimonial viva. Se han conservado y recuperado elementos originales de enorme valor: tarimas de sabina centenarias, artesonados ocultos durante décadas, columnas que habían sido tapiadas y el impresionante pozo de la entrada, auténtico símbolo de la casa. Todo dialoga con el pasado, pero sin renunciar al confort y al buen gusto del presente.
La Morada cuenta con siete habitaciones dobles: seis en la planta superior y una en planta baja, ideal para personas con movilidad reducida. Cada una de ellas lleva el nombre de una de las Musas del Parnaso Español, en un delicado homenaje a Francisco de Quevedo, fallecido en Villanueva de los Infantes en 1645. Literatura, historia y descanso quedan así unidos bajo un mismo techo.
Su ubicación es sencillamente privilegiada. Desde algunos balcones se contempla la Plaza Mayor y la majestuosa Iglesia de San Andrés. Y lo mejor: no hace falta volver a coger el coche. El casco histórico se recorre a pie, despacio, como merece un pueblo que invita a pasear sin prisas.
Pero si algo convierte a La Morada de Juan de Vargas en un lugar verdaderamente especial son Amparo y Ramón, sus anfitriones. Ellos son el alma de la casa. Su simpatía natural, su trato cercano y su manera de cuidar cada detalle hacen que el huésped se sienta como en casa… o incluso mejor. Amparo transmite calidez y elegancia en cada gesto; Ramón, cercanía y conversación amable. Juntos forman un tándem perfecto, siempre atentos, siempre dispuestos a recomendar un paseo, un rincón con historia o un buen lugar donde saborear la gastronomía local.
La excelencia de este hotelito manchego ha sido reconocida a lo largo de los años: Certificado de Excelencia de Tripadvisor, Traveller Choice, Award Winner de Booking.com con una puntuación de 9,5 sobre 10, además de recomendaciones en la Guía Michelin y la Guía Lonely Planet. Desde 2006, el hotel trabaja además bajo la metodología de la Q de Calidad Turística.
Sin embargo, más allá de premios y reconocimientos, La Morada de Juan de Vargas destaca por algo mucho más difícil de medir: la sensación de hogar. Todo —la restauración, el cuidado diario, el trato cercano— está pensado con un único objetivo: que quien cruce su puerta se sienta a gusto, tranquilo y bien atendido.
Porque hay hoteles bonitos, hoteles históricos y hoteles bien valorados. Pero hay muy pocos lugares que, como este, logran que el viajero se marche con la certeza de haber vivido algo especial. Y gran parte de esa magia tiene nombre propio: Amparo y Ramón. Encantadores, así, con mayúsculas.
Datos de contacto:
C/ Cervantes, 3 – 13320 Villanueva de los Infantes (Ciudad Real)
926 361 769 · 685 893 114
0 comentarios:
Publicar un comentario