España en 1905: política crispada, nacionalismos emergentes y un rey cada vez más expuesto.
El año 1905 marca un punto de inflexión en la España de comienzos del siglo XX. La tensión política aumenta, los conflictos regionales empiezan a definir la agenda pública y el joven Alfonso XIII se convierte en protagonista de un episodio que lo situará en el centro de la polémica. España ya no es el país inmóvil de finales del XIX: cambia, se agita y exige ser escuchada.
Un Gobierno debilitado y una política que pierde el control
Durante gran parte de 1905 gobiernan los conservadores bajo el liderazgo de Antonio Maura, pero el clima político se vuelve cada vez más volátil. Las críticas internas, la presión de la oposición liberal y el malestar social hacen que la estabilidad sea más frágil que nunca.
El sistema de la Restauración muestra síntomas claros de desgaste:
- El caciquismo continúa manipulando las elecciones,
- Los partidos se fracturan internamente,
- Y el Parlamento se aleja de la realidad social del país.
El atentado frustrado contra Alfonso XIII: el rey en el punto de mira
El hecho más impactante del año ocurre el 31 de mayo de 1905, cuando Alfonso XIII sufre un atentado en París durante una visita a la capital francesa. El ataque, perpetrado con un arma de fuego, falla, pero revela algo evidente: el descontento político y social no solo afecta a España, sino también a su imagen en el exterior.
Este episodio aumenta la preocupación por la seguridad del monarca y alimenta un ambiente de tensión que marcará su reinado.
La “cuestión catalana” entra en escena
1905 es también el año en que el conflicto territorial entre Cataluña y el Gobierno central alcanza un momento clave. Tras una serie de artículos satíricos en el semanario ¡Cu-Cut! —muy crítico con el ejército— oficiales del Ejército irrumpen en la redacción y destrozan el local.
La ley es interpretada en Cataluña como una agresión directa contra la libertad de expresión y contra el catalanismo emergente. El conflicto entre catalanismo y centralismo entra así de lleno en la política nacional.
Un país que protesta: obreros, campesinos y clases medias
La agitación social continúa creciendo:
- Las huelgas se multiplican en Barcelona, Bilbao y Valencia.
- Aumentan los conflictos laborales en fábricas, transportes y talleres.
- En el campo, la pobreza sigue extendida, con jornaleros atrapados entre la estacionalidad y la falta de derechos.
En la comarca del Campo de Montiel, como en tantas zonas rurales, la modernidad llega despacio: agricultura de subsistencia, falta de industrias y un éxodo creciente de jóvenes hacia las ciudades.
Cultura y opinión pública: un país que piensa
Los periódicos crecen en influencia y tirada, convirtiéndose en auténticos formadores de opinión. Las ideas regeneracionistas siguen dominando el debate intelectual, con artículos y ensayos que reflexionan sobre la necesidad de reformar la educación, modernizar el Estado y mejorar la economía.
La literatura también atraviesa un momento vibrante. Escritores vinculados a la Generación del 98 continúan retratando la crisis de identidad española tras 1898.
Una España en plena ebullición
El año 1905 deja claro que el viejo sistema político ya no tiene la capacidad de contener las tensiones sociales, regionales y políticas que se acumulan. Lo que antes se resolvía con acuerdos entre élites, ahora estalla en forma de protestas, ataques, debates y choques institucionales.
España está cambiando y, aunque aún no lo sabe, el siglo XX será mucho más convulso de lo que imaginan sus gobernantes.
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