ads top

Vivir en un pueblo no es un castigo: es un privilegio

Vivir en un pueblo no es un castigo: es un privilegio

Llevamos años escuchando el mismo discurso: que en los pueblos no hay futuro, que faltan servicios, que todo es tristeza, abandono y silencio. Que los jóvenes deben marcharse a la ciudad si quieren “progresar”. Y sí, es cierto que el medio rural tiene carencias, que hay retos enormes y que muchas veces nos sentimos olvidados. Pero también es verdad que hemos comprado un relato demasiado oscuro que no hace justicia a lo que realmente es vivir en un pueblo.

Porque hay algo que se nos olvida casi siempre: si tienes trabajo en el medio rural, irte a una ciudad grande es, en muchos casos, un riesgo enorme… y una pérdida silenciosa de calidad de vida.

Quienes viven en grandes urbes nos envidian más de lo que creemos.

Nos envidian el tiempo.
En un pueblo no pasas dos horas al día en atascos, en metro o en autobuses abarrotados. Aquí el trabajo, el colegio, la compra y la vida están a diez minutos andando. El tiempo que no pierdes en desplazarte lo ganas para vivir.

Nos envidian la calma.
Dormimos sin sirenas, sin tráfico constante, sin el ruido perpetuo de una ciudad que nunca descansa. En los pueblos todavía se oyen los pájaros, el viento, el silencio. Y eso, aunque no cotice en bolsa, vale oro para la salud mental.

Nos envidian la infancia.
Aquí los niños juegan en la calle, conocen a sus vecinos, caminan solos antes, crecen con libertad real. No viven encerrados entre paredes, pantallas y parques vallados. Viven pueblo. Y eso marca una diferencia para toda la vida.

Nos envidian el precio de la vida.
Una vivienda digna en un pueblo cuesta una fracción de lo que vale un piso en una ciudad. Aquí puedes tener patio, luz, aire, espacio. No malvives para pagar alquileres imposibles. No trabajas solo para sobrevivir.

Nos envidian la comunidad.
En un pueblo no eres un número. Tienes nombre, historia, rostro. Si te pasa algo, alguien lo sabe. Si faltas, alguien lo nota. Hay una red invisible de apoyo que no sale en las estadísticas, pero que sostiene.

Nos envidian la cercanía a lo esencial.
El campo, la tierra, las estaciones, los ritmos naturales. Vivir donde se produce lo que se come, donde el horizonte no está tapado por edificios. Donde el mundo aún tiene escala humana.

Eso no significa negar los problemas. Los hay. Y graves. Falta de servicios, transporte, oportunidades laborales, relevo generacional. Pero tampoco podemos seguir aceptando que la única salida digna sea marcharse. Porque marcharse, cuando tienes trabajo en tu pueblo, no siempre es avanzar. Muchas veces es cambiar espacio por estrés, tiempo por prisas, identidad por anonimato.

El medio rural no necesita lástima. Necesita respeto, inversión y relato.
Y también necesita que quienes vivimos en él dejemos de mirarlo como un lugar del que huir y empecemos a defenderlo como un lugar en el que merece la pena quedarse.

Porque vivir en un pueblo, con trabajo, no es resignarse.
Es elegir otra forma de éxito.
Una forma más humana.
Más lenta.
Más real.

Compartir en Google Plus

Sobre Los 23 del Campo de Montiel

Los 23 del Campo de Montiel es un medio de prensa digital que difunde, informa y recopila información y noticias de interés de los 23 municipios que forman esta comarca, históricamente hablando, aunque también hablaremos de otros municipios. El propósito y objetivo de esta web, es mantener informados a todos los campomontieleños y viajeros, de todo lo relacionado con el Campo de Montiel, y a su vez, de difundir la riqueza de esta tierra, cultura, tradiciones, gastronomía y sobre todo la amabilidad y simpatía de su gente.

0 comentarios:

Publicar un comentario