Castellar de Santiago llora al “agüelo”: el Miércoles de Ceniza más singular del Campo de Montiel
Mientras en la mayor parte de la geografía española el Miércoles de Ceniza se despide el Carnaval con el tradicional Entierro de la Sardina, Castellar de Santiago mantiene viva una celebración única y profundamente enraizada en su identidad: el velatorio y cortejo fúnebre del “agüelo”.
La localidad del Campo de Montiel transforma sus calles en un escenario de luto fingido, teatro popular y participación vecinal. El “agüelo”, figura simbólica de la jornada, es velado entre rezos parodiados, llantos exagerados y escenas cargadas de humor que mezclan lo solemne con lo carnavalesco, en una tradición que ha pasado de generación en generación.
Uno de los momentos más esperados lo protagonizan los “ceniceros”, que recorren el cortejo portando cubos de ceniza y repartiendo “un polvico” a las mozas casaderas. Un gesto que conserva el lenguaje de la tradición y que, entre la picaresca y el simbolismo, recuerda antiguos ritos populares vinculados al final del ciclo festivo y a la llegada de la Cuaresma.
No hay espectadores: el pueblo entero forma parte de la representación. Vecinos y vecinas se convierten en plañideras, familiares del difunto o acompañantes del cortejo en una ceremonia que combina crítica, ironía y convivencia.
En los últimos años, Castellar de Santiago ha iniciado una decidida apuesta por recuperar y revitalizar esta celebración, implicando a nuevas generaciones y reforzando su difusión como uno de los elementos más singulares del patrimonio inmaterial del Campo de Montiel.
Porque aquí no se entierra una sardina.
Aquí se llora al agüelo.
Y en ese llanto festivo, cargado de ceniza, memoria y participación, late la esencia de la tradición popular de nuestra comarca.
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