Montizón: la villa andaluza con alma del Campo de Montiel
Aunque hoy Montizón pertenece a la provincia de Jaén y a Andalucía, su historia está profundamente vinculada al Campo de Montiel. Su pasado, sus paisajes y su relación con la Orden de Santiago lo sitúan dentro de lo que se conoce como el Campo de Montiel histórico, un territorio que durante siglos se extendió más allá de los actuales límites administrativos de Castilla-La Mancha.
Tras la Reconquista, Montizón quedó bajo la jurisdicción santiaguista como parte de la Encomienda de Montizón, compartiendo estructura y funcionamiento con las encomiendas montillanas. Durante siglos, mapas y documentos oficiales lo situaron dentro del ámbito montillano, evidenciando vínculos territoriales, sociales y económicos.
Al igual que Chiclana de Segura y Beas de Segura, este municipio jiennense mantiene lazos históricos con nuestra comarca. Compartieron frontera, intercambios agrícolas y ganaderos y un mismo marco institucional, lo que favoreció un desarrollo paralelo y una identidad cultural conectada.
Situado en el límite con la provincia de Ciudad Real, en Sierra Morena, Montizón forma además parte de las Nuevas Poblaciones fundadas en el siglo XVIII por Carlos III. Su término municipal está compuesto por tres núcleos: Aldeahermosa, Venta de los Santos y Montizón, que da nombre al conjunto.
Montizón es tierra de olivares, caza, tradiciones y hospitalidad. Sus fiestas patronales, romerías, la matanza tradicional del cerdo, el gusto por las tapas (o como allí se dice, “hacer la liga”) y la cercanía de sus vecinos conforman una identidad viva y acogedora.
Entre sus lugares de interés destacan la Parroquia de la Inmaculada Concepción (1771), el Pantano de El Dañador —un enclave natural de gran valor ambiental—, la Mina del Avellanar, el histórico Barranco del Lobo, así como sus cortijos y ventas tradicionales. También destaca la finca municipal El Sobrante, heredera directa del proyecto colonizador de Carlos III.

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