Nacimiento del Río Mundo: la gran puerta natural hacia la montaña desde el Campo de Montiel
Para quienes vivimos en el Campo de Montiel, el Nacimiento del Río Mundo es algo más que un destino natural: es la escapada más cercana hacia un paisaje abrupto, húmedo y montañoso que contrasta con la serenidad de nuestra llanura. El viajero que cruza desde Alcaraz hacia Riópar experimenta una transición casi simbólica: de los horizontes infinitos manchegos a la verticalidad caliza del Prebético.
Situado en el municipio albaceteño de Riópar, dentro del Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima, este enclave protegido supera las 19.000 hectáreas. Se trata de uno de los escenarios naturales más impactantes del interior peninsular, y un auténtico templo para los amantes del senderismo, la geología y la fotografía de naturaleza.
El nombre del río, lejos de aludir al concepto de “mundo” en sentido cosmológico, procede del latín mundus, que significa “limpio” o “puro”. Una definición que honra el carácter cristalino de sus aguas, famosas por su transparencia.
La Cueva de los Chorros: la catedral del agua
El nacimiento propiamente dicho se produce en la Cueva de los Chorros, un farallón de más de 300 metros de altura del que brotan las aguas subterráneas. El caudal, fruto de un complejo sistema kárstico, cae en cascada desde unos 80-90 metros, generando una atmósfera húmeda donde musgos y helechos cubren las paredes rocosas.
Hasta ahora se han explorado más de 30 kilómetros de galerías subterráneas, aunque se estima que podrían alcanzar los 50 kilómetros. Un laberinto subterráneo que convierte esta zona en un referente científico internacional.
El Reventón: espectáculo natural impredecible
Entre los fenómenos que han dado fama universal a este lugar destaca el llamado Reventón del Río Mundo, una descarga súbita de agua que se produce cuando las galerías internas alcanzan su capacidad máxima tras lluvias intensas o deshielo. La cascada se multiplica, el rugido se escucha en la distancia y el paisaje se transforma.
No tiene fecha fija, y quizá ahí reside parte de su magia. Quien lo vive una vez, difícilmente lo olvida.
Un paraíso para el visitante
El parque alberga especies como la cabra montés, la nutria, el águila real o el buitre leonado, junto a bosques de pinares, arces y tejos. Un patrimonio natural que rompe con la imagen habitual de nuestro territorio y demuestra que Castilla-La Mancha guarda sorpresas inesperadas.
El acceso está perfectamente señalizado desde Riópar. La ruta más popular tiene unos 4 kilómetros (ida y vuelta), y aunque es asequible, conviene calzado adecuado debido a zonas húmedas y escalonadas. El aparcamiento es limitado en épocas de gran afluencia, por lo que es aconsejable llegar temprano.
Un destino cercano y necesario para el Campo de Montiel
Desde localidades como Villanueva de los Infantes, La Solana, Montiel o Valdepeñas, el trayecto ronda entre una y dos horas, lo que convierte este enclave en una excursión perfecta de un día.

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