Riópar Viejo, un pueblo mágico muy cerca del Campo de Montiel
Situado en lo alto de una montaña y a más de mil metros de altitud, Riópar Viejo es uno de los pueblos más singulares y evocadores de la provincia de Albacete. Sus calles empedradas, sus casas de piedra restauradas y el silencio que domina el entorno convierten este enclave en uno de los lugares más especiales del sureste de Castilla-La Mancha.
Sierra de Alcaraz
Riópar Viejo se encuentra en un punto geográfico singular, justo en la transición entre la Sierra de Alcaraz y la Sierra del Segura. Administrativamente pertenece a la Sierra de Alcaraz, pero su proximidad al límite entre ambas hace que muchos lo describan como un pueblo situado entre las dos. Esta condición de “punto de unión” le otorga una gran riqueza paisajística, con calares, montañas y bosques que combinan elementos de ambos territorios.
Un pueblo restaurado y casi deshabitado
En la actualidad, solo dos o tres personas residen de forma permanente en Riópar Viejo. Son quienes se encargan de gestionar las casas rurales y establecimientos hosteleros que mantienen viva la actividad del pueblo. Aunque es un asentamiento con una historia antiquísima, presenta un estado de conservación excepcional. Todas las construcciones nuevas deben respetar la estética tradicional del conjunto, lo que permite mantener la armonía arquitectónica del núcleo.
Un poblado con miles de años de historia
Los primeros indicios de poblamiento en la zona se encuentran en el yacimiento neolítico de La Marija, ubicado al pie del cerro sobre el que se asienta Riópar Viejo. Aquel enclave permaneció habitado hasta los inicios de la Edad del Bronce, dando paso al asentamiento que ocuparía la cima de la montaña.
A partir de ese momento, Riópar Viejo permaneció habitado de forma ininterrumpida durante milenios. Romanos, visigodos, islámicos y castellanos se sucedieron en este lugar, dejando cada uno su huella. La continuidad poblacional se mantuvo hasta finales del siglo XX. En 1995 falleció el último habitante permanente, quedando el pueblo deshabitado por primera vez en su historia. No obstante, en 1999 regresaron los primeros vecinos y en el año 2000 ya eran cuatro las personas que iniciaron la recuperación del núcleo, especialmente orientado al turismo rural.
La industrialización y el nacimiento de Riópar Nuevo
El declive de Riópar Viejo comenzó en 1772, cuando en el valle cercano se fundó la primera fábrica de producción de latón de España. Las Fábricas de San Juan de Alcaraz atrajeron población y empleo, y con el paso del tiempo dieron lugar a un nuevo núcleo urbano. Durante dos siglos, la población del pueblo viejo fue disminuyendo, mientras aumentaba la del asentamiento moderno.
A principios de los años noventa, por decreto del Consejo de Ministros, el antiguo núcleo industrial adoptó oficialmente el nombre de Riópar o Riópar Nuevo, mientras que el poblado primitivo pasó a denominarse Riópar Viejo.
El castillo, guardián del pueblo
En la parte más alta del cerro se conservan los restos del castillo de Riópar Viejo, un ejemplo notable de arquitectura militar mudéjar que fue modificado durante el periodo cristiano. Desde su posición, ofrece una impresionante panorámica del valle y de las sierras circundantes, lo que evidencia la importancia estratégica que tuvo este enclave a lo largo de su historia.
La Iglesia del Espíritu Santo
Otro de los elementos patrimoniales más destacados es la Iglesia del Espíritu Santo, cuya silueta domina el caserío. Se trata de un edificio del siglo XV, de planta rectangular de 19 por 11 metros, declarado Bien de Interés Cultural en 1981. Tras la Guerra Civil quedó muy deteriorado, pero hoy luce completamente restaurado. Durante las obras se descubrieron frescos medievales ocultos tras el altar, lo que añade un interés artístico adicional al templo.
Un pueblo que conserva su esencia
A pesar de su casi total despoblación, Riópar Viejo mantiene su esencia intacta. Su arquitectura tradicional, las rehabilitaciones cuidadosas y el entorno natural que lo rodea convierten el paseo por sus calles en una experiencia auténtica. Es un lugar donde parece que el tiempo transcurre de otra manera.
Naturaleza privilegiada cerca del Campo de Montiel
A pocos kilómetros se encuentra uno de los parajes más conocidos de Castilla-La Mancha: los Chorros del Río Mundo, donde nace este río formando una impresionante cascada. La zona es perfecta para practicar senderismo, observar la naturaleza o disfrutar de una escapada tranquila desde el Campo de Montiel, al que se llega en menos de dos horas.
Una visita imprescindible
Riópar Viejo es un destino ideal para quienes buscan tranquilidad, historia, naturaleza y belleza en un mismo lugar. Su patrimonio, su ubicación privilegiada y su entorno natural lo convierten en una visita imprescindible para cualquier amante de los pueblos con encanto.
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