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Vva. de los Infantes - La Capilla de los Bustos y los restos de Quevedo

La Capilla de los Bustos o Capilla de La Soledad: historia, devoción y la memoria de Quevedo en Villanueva de los Infantes.

En la majestuosa iglesia parroquial de San Andrés Apóstol, en Villanueva de los Infantes, se encuentra una de sus capillas más emblemáticas y cargadas de significado: la tradicional Capilla de La Soledad, conocida históricamente como Capilla de los Bustos.
Este espacio reúne arquitectura, devoción, historia nobiliaria y el eterno vínculo entre la villa y Francisco de Quevedo, cuyos restos descansan aquí.

Orígenes: un proyecto iniciado en 1494

Como recoge Pilar Molina Chamizo en De la Fortaleza al Templo (tomo II), el primer intento de abrir esta capilla se remonta a 1494, cuando Fernando García de Bustos adquirió derechos de rompimiento para construirla en la segunda crujía del lado del Evangelio.
Disputas con la parroquia y los mayordomos sobre la delimitación del espacio llevaron a la demolición de lo levantado, con la consecuente pérdida de los derechos funerarios.

En 1526, la capilla aparece documentada nuevamente, esta vez vinculada al hacendado Juan de Vargas. Con el tiempo, la propiedad y los derechos regresaron a la familia Bustos, que la convirtió en su capilla funeraria.
En este mismo espacio sería enterrado Francisco de Quevedo por primera vez en 1645.

Arquitectura y disposición interior

La capilla presenta una planta cuadrangular y una bóveda estrellada, característica del gótico tardío santiaguista. Un arco de medio punto da acceso al recinto, mientras que un vano abocinado de medio punto ilumina suavemente el interior.

En su disposición interior destacan:

  • Una hornacina lateral derecha que alberga la imagen titular de Nuestra Señora de la Soledad.

  • El Cristo Yacente, que reposa en el altar-urna.

  • En la pared lateral izquierda, desde 1985, la imagen del Santo Cristo Redentor del Hombre.

Estas imágenes conforman uno de los conjuntos devocionales más reconocidos de la Semana Santa infanteña.

La Cofradía de La Soledad y Santo Sepulcro

Las imágenes titulares de esta cofradía, veneradas en la capilla, son Nuestra Señora de la Soledad y el Cristo Yacente. Ambas participan en las procesiones y en algunos de los actos más solemnes de la Pasión en Villanueva de los Infantes.
El Santo Cristo Redentor del Hombre, mencionado anteriormente, también forma parte de la vida espiritual de este espacio.

Quevedo: muerte, entierro y legado

El 8 de septiembre de 1645, Francisco de Quevedo falleció en el convento de los dominicos de Villanueva de los Infantes.
Al día siguiente, 9 de septiembre, fue enterrado en esta capilla, donde reposó siglo y medio, como recuerda la inscripción conservada en el lugar:

“En esta capilla, que perteneció a la antigua familia de los Bustos, fueron sepultados y reposaron durante siglo y medio los restos de D. Francisco de Quevedo y Villegas, Caballero del hábito de Santiago y Señor de la Torre de Juan Abad. Teólogo, estadista, satírico, poeta y novelista, grande en todo, baste a su encomio la gloria de su nombre.”

Más adelante, debido a obras y reorganizaciones de enterramientos, los restos fueron trasladados a la cripta de Santo Tomás de esta misma iglesia.

La investigación forense, el periplo de los restos de Quevedo y el retorno en 2007

La historia de los restos de Quevedo es tan apasionante como compleja.
Hoy, en la iglesia de San Andrés —en la Plaza Mayor de Villanueva de los Infantes— puede verse, bajo un cristal en el suelo, el cofre que contiene sus restos identificados, depositado en una cripta sin acceso al público.
Llegar hasta ese punto implicó un largo recorrido.

1645: muerte y confusión en el primer enterramiento

Tras su fallecimiento, Quevedo fue enterrado en la Capilla de los Bustos. El capellán ordenó organizar los huesos junto a los de otros difuntos, pero sin supervisión adecuada, el sepulturero los mezcló, dificultando cualquier identificación futura.

1869: el fallido “Panteón de los Ilustres” en Madrid

En el siglo XIX, Madrid proyectó un Panteón de Hombres Ilustres y solicitó los supuestos restos de Quevedo. En 1869 fueron exhumados junto con huesos de nueve nichos. Eligieron aquellos que no pertenecían a eclesiásticos, pensando que podrían ser del escritor.
Los restos fueron llevados a Madrid en un féretro que incluso llegó a procesionarse. El proyecto nunca se completó y los restos fueron devueltos a Infantes.

Mediados del siglo XIX – 1917: décadas de abandono

Durante casi medio siglo, los restos permanecieron olvidados en el Archivo Municipal.
En 1917, el alcalde Santiago Navarro los encontró guardados en una caja negra junto a documentos y papeles.

1920: traslado a la ermita del Calvario

En 1920, los restos fueron llevados en comitiva a la ermita del Calvario de Villanueva de los Infantes. La prensa de la época publicó fotografías que mostraban una multitud acompañando el traslado.
Periodistas de principios del siglo XX cuestionaron la autenticidad del cuerpo, pues las vestiduras no parecían corresponder a la época de la muerte de Quevedo.

1995: nuevos hallazgos en San Andrés

Durante obras de restauración en la Sala Capitular de San Andrés, aparecieron nuevos restos que se atribuyeron a Quevedo, reabriendo el debate sobre su verdadera localización.

2007: identificación científica definitiva

En 2007, un equipo de la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid analizó centenares de huesos hallados en la iglesia.
Entre restos de 167 personas, localizaron 11 huesos que coincidían con las patologías y dolencias que padeció Quevedo: desviación de columna, cojera y alteraciones óseas conocidas por fuentes históricas.

La inscripción instalada en la capilla resume este logro:

“En 2006, la Escuela de Medicina Legal de la UCM consiguió recuperar e identificar, como pertenecientes a D. Francisco de Quevedo, parte de sus restos que yacían en la cripta de Santo Tomás de esta misma iglesia.
El 18 de mayo de 2007, los restos fueron depositados de nuevo en esta Capilla de los Bustos, donde habían sido enterrados por primera vez el 9 de septiembre de 1645.”

Desde ese día, Quevedo descansa nuevamente en el lugar donde fue sepultado por primera vez, cerrando un ciclo de más de tres siglos.

Un espacio donde convergen arte, historia y memoria literaria

La Capilla de La Soledad, heredera de la antigua Capilla de los Bustos, es hoy uno de los rincones más singulares del templo. Su arquitectura, sus imágenes, su relevancia en la Semana Santa y el honor de custodiar los restos de uno de los grandes genios del Siglo de Oro la convierten en un lugar esencial del patrimonio del Campo de Montiel.
Visitarla supone adentrarse en la historia viva de Villanueva de los Infantes y en la última página de la vida de Francisco de Quevedo.

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