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Festividad de San Sebastián

Cada 20 de enero, los pueblos del Campo de Montiel se envuelven en un mismo latido antiguo y profundo para honrar a San Sebastián, mártir de la fe y símbolo eterno de fortaleza. En esta tierra de horizontes abiertos, de cal y piedra dorada, la devoción al santo ha echado raíces desde siglos atrás, uniendo a generaciones en torno a una misma llama: la de la esperanza que resiste, incluso en medio de la adversidad.

San Sebastián, hijo de noble estirpe y soldado del Imperio, supo servir con lealtad sin renunciar jamás a su fe. En silencio, alentó a los perseguidos, consoló a los encarcelados y sembró valor allí donde el miedo reinaba. Su martirio, atravesado por flechas y finalmente entregado en azotes, no fue derrota, sino victoria espiritual. Su vida es testimonio de que la fe verdadera no se oculta, sino que ilumina, incluso cuando el precio es la propia sangre.
Por eso, en el Campo de Montiel, su figura trasciende lo religioso para convertirse en emblema de carácter: firmeza ante la prueba, dignidad frente a la injusticia, lealtad a los propios principios. En plazas, ermitas y caminos, su nombre resuena como un eco antiguo que recuerda quiénes somos y de dónde venimos. Cada hoguera encendida, cada campana que repica, cada oración murmurada al caer la tarde, enlaza pasado y presente en un mismo gesto de fe compartida.


San Sebastián no es solo un santo venerado; es un vínculo entre pueblos, una herencia viva que recorre Villanueva de los Infantes, Montiel, Terrinches... y toda la comarca como un hilo de oro espiritual. En su festividad, el Campo de Montiel vuelve a mirarse a sí mismo y reconoce, en la figura del mártir, la nobleza de su propia historia: una tierra que, como él, ha sabido resistir, creer y permanecer.
En Villanueva de los Infantes, la devoción a San Sebastián encuentra su corazón en un rincón cargado de sosiego y memoria: la Ermita de San Sebastián y la plaza que la abraza. El pequeño templo, de recia piedra rojiza y líneas sencillas, se alza con la dignidad de lo humilde, como un guardián silencioso del tiempo. Sus muros han contemplado generaciones enteras acudir en busca de consuelo, promesas cumplidas y oraciones susurradas al caer la tarde. En su interior, la imagen del santo preside con serenidad un espacio que invita al recogimiento y a la contemplación.
La plaza que la rodea es un remanso de paz dentro del trazado urbano de Infantes. Árboles desnudos en invierno, faroles que dibujan sombras al anochecer y bancos que guardan conversaciones antiguas conforman un escenario donde lo cotidiano se funde con lo sagrado. Es aquí donde el pueblo se reúne cada 20 de enero, donde la fe se hace comunidad y la tradición cobra vida entre campanas, pasos y miradas emocionadas.
La ermita y su plaza no son solo un lugar físico, sino un símbolo: representan el vínculo entre el santo y su pueblo, entre la historia y el presente. En este rincón de Villanueva de los Infantes late, año tras año, el espíritu de San Sebastián, recordando que la fe también habita en la piedra, en la luz suave de la tarde y en el silencio compartido de una plaza que sabe ser hogar.
Aunque en Villanueva de los Infantes la festividad de San Sebastián ya no luce con el esplendor multitudinario de antaño, su llama no se ha extinguido. Permanece viva en la devoción serena de quienes aún acuden a venerar su imagen, en las miradas que se detienen ante la ermita y en el respeto silencioso con que se pisa la plaza que la rodea. No es ya una fiesta de grandes alardes, sino un gesto íntimo, casi confidencial, que habla de una fe heredada y de una memoria que se resiste a desaparecer.
La ermita sigue siendo lugar de paso obligado para quienes amamos ese rincón de Infantes. Hay algo en su sencillez que conmueve: la piedra templada por el sol, el recogimiento de su interior, la quietud de la plaza. Es un espacio donde el tiempo parece detenerse, donde cada visita se convierte en un reencuentro con lo que fuimos y con lo que aún somos.
Porque hay tradiciones que no necesitan ruido para perdurar. Basta con que alguien encienda una vela, con que un vecino se acerque a rezar, con que un visitante se quede unos instantes en silencio. En ese gesto humilde vive todavía San Sebastián en Infantes, como vive el alma de un pueblo que, aunque cambie, sigue guardando en su corazón los lugares que le dan sentido.
Y en ese mismo rinconcito se tejieron también muchas historias humanas. Durante años, la plaza de San Sebastián fue punto de encuentro para las familias del barrio y para quienes formaban parte del antiguo cuartel de la Guardia Civil. Allí se compartían días grandes, risas de niños, charlas al fresco y la emoción de las fiestas sencillas pero auténticas. No solo San Sebastián convocaba al vecindario; también hubo tiempo para honrar a la Virgen del Pilar, patrona de la Benemérita, en celebraciones que unían devoción y convivencia, fe y vida cotidiana.
Eran jornadas en las que la plaza se llenaba de voces, de cercanía y de ese calor humano que solo nace en los lugares pequeños. Hoy todo eso habita en la memoria, pero no está muerto: respira en cada piedra, en cada sombra al atardecer, en cada mirada que se detiene un instante frente a la ermita. Son recuerdos que no se borran por mucho que pase el tiempo, porque forman parte del alma del lugar y de la biografía íntima de Infantes.
Quien vuelve a este rincón no solo regresa a un espacio, sino a una emoción. A la infancia, a los nombres propios, a los días en que la plaza era mundo entero. Y allí, en silencio, San Sebastián sigue velando. No hacen falta multitudes ni fiestas grandes: basta el latido de quien se acerca con respeto. Porque mientras alguien recuerde, mientras alguien sienta, mientras alguien ame este lugar, la tradición seguirá viva. Y con ella, la certeza de que hubo un tiempo compartido… y que en él aprendimos a ser pueblo.
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Sobre Los 23 del Campo de Montiel

Los 23 del Campo de Montiel es un medio de prensa digital que difunde, informa y recopila información y noticias de interés de los 23 municipios que forman esta comarca, históricamente hablando, aunque también hablaremos de otros municipios. El propósito y objetivo de esta web, es mantener informados a todos los campomontieleños y viajeros, de todo lo relacionado con el Campo de Montiel, y a su vez, de difundir la riqueza de esta tierra, cultura, tradiciones, gastronomía y sobre todo la amabilidad y simpatía de su gente.

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