“๐๐ ๐๐ข๐๐๐ซ๐๐ง๐๐ข๐ ๐ง๐จ ๐๐ข๐ฏ๐ข๐๐, ๐ฅ๐ ๐ฆ๐๐ฅ๐๐๐ ๐ฌ๐ข́”
Hay quien piensa diferente a nosotros y, aun asรญ, suma, respeta, escucha y construye. Y hay quien piensa como nosotros y, sin embargo, resta, hiere, divide y destruye. Porque el problema nunca ha sido la diferencia, sino la intenciรณn. Nunca ha sido la diversidad de ideas, sino la falta de humanidad.
Las buenas personas pueden discrepar sin despreciar, defender sin atacar y convivir sin imponerse. Las personas daรฑinas, en cambio, utilizan cualquier excusa —una opiniรณn, una bandera, una causa— para justificar el egoรญsmo, la soberbia o el daรฑo a los demรกs.
Al final, todo se reduce a eso: no importa de quรฉ lado estรฉs, sino cรณmo eres. Porque el mundo no se estropea por quienes piensan distinto, sino por quienes olvidan ser justos, empรกticos y honestos.
๐ ๐๐ ๐ ๐๐ ๐๐๐ก๐๐๐๐๐ ๐๐ ๐๐ข๐๐๐๐๐ , ๐ ๐๐๐ ๐๐ ๐ฃ๐๐๐๐๐๐ .
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