El Campo de Montiel: territorio, jurisdicción e identidad histórica
El Campo de Montiel fue una demarcación perteneciente a la Orden Militar de Santiago que constituyó un único partido administrativo y judicial hasta la creación de la nueva división territorial de España de 1833, impulsada por Francisco Javier de Burgos y del Olmo. Este territorio tiene su origen en el avance del Reino de Castilla por la meseta sur durante el siglo XIII, proceso que dio lugar a la formación de diversos espacios jurisdiccionales destinados a garantizar la conservación de los territorios conquistados.
En sus inicios, el Campo de Montiel tuvo su cabecera en Montiel, aunque posteriormente esta fue trasladada a Villanueva de los Infantes, que en el siglo XVI ya ejercía como capital del territorio. A lo largo de la Edad Moderna, el Campo de Montiel experimentó diversos cambios administrativos, como el ocurrido en 1691, cuando se formalizó la nueva provincia de La Mancha, con capital en Ciudad Real. Esta provincia quedó integrada por los partidos de Alcaraz, Almagro (Campo de Calatrava), Ciudad Real e Infantes (Campo de Montiel).
Pese a estas transformaciones, el Campo de Montiel continuó claramente definido dentro de la provincia de La Mancha, como se refleja en los mapas realizados por Tomás López en el siglo XVIII. En ellos aparece el partido de Infantes-Campo de Montiel con un total de veintitrés villas, número que se confirma en las respuestas remitidas en 1772 al Real Consejo de las Órdenes Militares.
Las veintitrés villas que integraban el Campo de Montiel eran: Albaladejo, Almedina, Alhambra, Alcubillas, Beas de Segura, Castellar de Santiago, Cañamares, Chiclana de Segura, Cózar, Carrizosa, Fuenllana, Villanueva de los Infantes, Membrilla, Montiel, Ossa de Montiel, Puebla del Príncipe, Santa Cruz de los Cáñamos, La Solana, Torre de Juan Abad, Terrinches, Torrenueva, Villamanrique y Villahermosa.
Estas localidades formaban una comunidad de pastos conocida como el “Común de Ganaderos y Atajeros de las villas del Campo de Montiel”, que se mantuvo activa hasta su disolución en 1835. En la división administrativa de finales del siglo XVIII no se produjeron cambios sustanciales en este partido, salvo la agregación de otras villas pertenecientes a la Orden de Santiago.
La Encomienda de Montizón-Chiclana y la Vicaría de Beas
Dentro de la Orden de Santiago, la Encomienda de Montizón-Chiclana se fue configurando desde el siglo XIII como una unidad territorial, económica y militar. Abarcaba poblaciones como Torre de Juan Abad, Villamanrique, Chiclana y determinados parajes de Santisteban del Puerto. La encomienda estaba gobernada por un comendador, con residencia en Chiclana, encargado de la administración de tierras, el cobro de rentas y el ejercicio de la jurisdicción civil y militar en nombre del maestre de la Orden.
Paralelamente, la Vicaría de Beas constituía una división eclesiástica con cabecera en Beas de Segura. Poseía un estatus especial, dependiente directamente del Prior de Uclés, casa madre de la Orden de Santiago en Castilla. El clero y las iglesias de Beas, Chiclana y otros lugares cercanos quedaban bajo la autoridad del vicario de Beas.
Dentro de esta jurisdicción se encontraba la ermita de Nuestra Señora de Nazaret, situada en el término de Chiclana y documentada ya a finales del siglo XV. Junto a ella se encontraba la llamada Venta de los Santos, ubicada al otro lado de la cañada que marcaba el límite entre la Vicaría de Beas y la Diócesis de Jaén.
Cada año, coincidiendo con la Pascua de Pentecostés, se celebraba una fiesta en honor a Nuestra Señora de Nazaret, durante la cual la imagen era trasladada desde la ermita hasta la villa de Chiclana, acompañada por el clero, música y numerosos devotos.
La colonia de Venta de los Santos en Sierra Morena
En 1767, con la promulgación del Fuero de Sierra Morena, se inició el proyecto de las Nuevas Poblaciones impulsado por Pablo de Olavide. Para la fundación de las colonias de Venta de los Santos y Montizón se tomaron terrenos de Chiclana, Villamanrique y Castellar de Santisteban.
Desde el punto de vista eclesiástico, la organización de estas nuevas poblaciones fue compleja, ya que algunos territorios quedaban fuera de la Diócesis de Jaén. Para evitar problemas jurisdiccionales, se otorgó al capellán mayor de las Nuevas Poblaciones, Juan Lanes y Duval, una jurisdicción única en materia religiosa.
En febrero de 1768 se colocó el sagrario en la ermita de Nazaret y se bendijo un nuevo cementerio. En 1770 se instaló la pila bautismal, convirtiéndose la antigua ermita en parroquia. Sin embargo, ese mismo año una real orden dispuso que todas las iglesias de Sierra Morena quedaran bajo la jurisdicción del Obispado de Jaén.
En 1771 se construyó una nueva iglesia parroquial en Montizón, trasladándose allí la pila bautismal y pasando la iglesia de Venta de los Santos a funcionar como capilla. A pesar de ello, la Vicaría de Beas continuó ejerciendo cierta influencia, debido a la profunda devoción que los habitantes de Chiclana profesaban a la Virgen de Nazaret.
En 1774, durante una intensa sequía, la imagen de la Virgen fue trasladada nuevamente a Chiclana en rogativa y ya no regresó a Venta de los Santos. El templo quedó progresivamente abandonado hasta que, hacia 1780, fue reconstruido por los colonos, que colocaron como imagen titular un antiguo Cristo de la Expiración.
A partir de entonces, cada 14 de septiembre se celebraba la festividad del Cristo, lo que dio lugar a diversos conflictos jurisdiccionales entre Chiclana y Venta de los Santos. Estos enfrentamientos se prolongaron durante décadas, con litigios, altercados y reiteradas intervenciones del Obispado de Jaén para reafirmar la jurisdicción de la parroquia de Montizón.
Con el paso del tiempo, estos hechos dieron lugar a una tradición oral que transformó el conflicto en una leyenda popular sobre el reparto milagroso de las imágenes entre ambos pueblos. Finalmente, la antigua iglesia de Venta de los Santos fue demolida en 1962, construyéndose un nuevo templo sobre su solar. Hoy, solo el nombre de la Plaza del Cristo recuerda la ubicación de aquella ermita histórica de la Orden de Santiago que llegó a ser iglesia principal de la Nueva Población de Venta de los Santos.
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